A PESAR DE MÍ
 

HOY CON EL CORAZÓN EN LA MANO
TE PIDO QUE SIGAS APOSTANDO POR MI Y NO TE CANSES
A PESAR DE MIS TAMBALEOS , SIGUE SOPLANDO
A PESAR DE MIS PEREZAS, SIGUEME INVITANDO

A PESAR DE MIS INFIDELIDADES, SIGUEME AMANDO
A PESAR DE MI SORDERA, SIGUEME LLAMANDO
A PESAR DE MI CEGUERA, SIGUEME GUIANDO HOY CON EL CORAZÓN...

ENSEÑAME A DESCUBRIR LO QUE QUIERES QUE YO SEA
A QUERER AQUELLO QUE TU DESEAS A DECIRTE SI DIA A DIA
ENSEÑAME A AMARTE MUCHO MAS A TU MANERA
AUNQUE HOY YO YA TE QUIERA
 

Letra: Izaskun Gutierrez
Música: Marisol Vander-Vorst
Arreglos: Egunsentia e Iñaki De Lucas


PRESENTACIÓN


El reto de toda persona no es solo amar, sino saber amar al estilo mismo de Dios, con gratuidad, dejando que el amor nos transforme y dejando al otro ser como es. Muchas veces nuestro deseo de amar a Dios y seguirle de una manera “recta” nos produce ansiedad, nos hace estar en tensión. La canción nos habla del deseo de Dios sin más, superar los obstáculos que nosotros mismos nos ponemos y dejarle a Él actuar.
Ojalá sólo nos bastase el amor de Dios y nos dejásemos transformar por Él. “A pesar de mí” no es un canto de anulación de la persona, sino de reconocimiento de que la verdadera capacidad de amar no radica en nosotros, sino en el amor que Dios nos regala y nos va transformando hasta hacernos nacer de nuevo a una vida en amor.


TEXTO BÍBLICO


2Tes 3,5

“Que el Señor os ayude a amar como Dios ama”



TEXTO PARA REFLEXIONAR

ADORA Y CONFÍA



No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que,
pese a todo,
acepta los designios de su providencia.
Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado,
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás lo veas.
Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico. Vive en paz.
Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.




Haz que brote,
y conserva siempre sobre tu rostro,
una dulce sonrisa,
reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca,
antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda:
cuanto te deprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en el nombre
de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso,
cuando te sientas apesadumbrado, triste,
adora y confía.


Theilard de Chardin

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