CANTARE
 

CANTARÉ AUNQUE ME PUEDA LA VIDA
AUNQUE LOS DÍAS SE PASEN SIN SENTIR
CAMINARÉ NOCHE Y DÍA POR VEREDAS Y CAÑADAS
POR TÁN SOLO UNA MIRADA QUE ME HAGA REVIVIR
Y NO DUDARÉ SI LOS DÍAS SE HACEN LARGOS

SI ILUSIONES Y FRACASOS SE MEZCLAN ENTRE SÍ
CANTARÉ AUNQUE ME PUEDA LA VIDA
AUNQUE LOS DÍAS SE PASEN SIN SENTIR
CAMINARÉ NOCHE Y DÍA POR VEREDAS Y CAÑADAS

POR TÁN SOLO UNA MIRADA QUE ME HAGA REVIVIR
Y NO DUDARÉ SI LOS DÍAS SE HACEN LARGOS
SI ILUSIONES Y FRACASOS SE MEZCLAN ENTRE SÍ
VIVIRÉ CADA DÍA CADA MOMENTO
BUSCANDO TRAS LAS HUELLAS
LAS RAZONES DE SENTIR
 

Letra: Diego Ayerra
Música: Marisol Vander-Vorst
Guitarras: Juanjo Pereda
Flauta: Nuria Ciprian
Percusión: Ibon Jordán
Dúo de Diego: NICO
Arreglos: Egunsentia y Juanjo Pereda


PRESENTACIÓN


Jesús debiera ser la razón de nuestra vida, quien diera sentido a lo que hacemos, vivimos y sentimos. Somos ateos disfrazados de creyentes, porque igualmente, desde nuestra inconsciencia vivimos en no pocos momentos al margen de Dios. Nacer de nuevo significa hacer que nuestra vida de un giro de 180º y hagamos del Amor de Dios, del deseo de buscar y hacer su voluntad, la razón de nuestra existencia.


TEXTO BIBLICO



SALMO 139
(138)
Homenaje a Aquel que los sabe todo
1 Del maestro de coro. De David. Salmo.

Tú me escrutas, Yahvé, y me conoces;
2 sabes cuándo me siento y me levanto,
mi pensamiento percibes desde lejos;
3 de camino o acostado, tú lo adviertes,
familiares te son todas mis sendas.
4 Aún no llega la palabra a mi lengua,
y tú, Yahvé, la conoces por entero;
5 me rodeas por detrás y por delante,
tienes puesta tu mano sobre mí.
6 Maravilla de ciencia que me supera,
tan alta que no puedo alcanzarla.
7 ¿Adónde iré lejos de tu espíritu,
adónde podré huir de tu presencia?
8 Si subo hasta el cielo, allí estás tú,
si me acuesto en el Seol, allí estás.
9 Si me remonto con las alas de la aurora,
si me instalo en los confines del mar,
10 también allí tu mano me conduce,
también allí me alcanza tu diestra.
11 Si digo: «Que me cubra la tiniebla,
que la noche me rodee como un ceñidor»,
12 no es tenebrosa la tiniebla para ti,
y la noche es luminosa como el día.
13 Porque tú has formado mis riñones,
me has tejido en el vientre de mi madre;
14 te doy gracias por tantas maravillas:
prodigio soy, prodigios tus obras.


TEXTO PARA REFLEXIONAR

VIVIR COMO HOMBRES NUEVOS


En camino,
tras Jesús resucitado,
mostrando con la vida
la Buena Nueva del Señor.
Construyendo el Reino
desde la justicia,
la solidaridad
y la paz militante.
Apasionados por Dios
y por el pueblo.
Viviendo en el Espíritu del señor,
contagiando la terca esperanza
de los que esperan hasta lo imposible
porque para Dios no hay nada imposible.
Uniendo manos abiertas y esfuerzos mutuos
para construir una vida mejor para todos,
comenzando, como Jesús,
por los más pequeños y los que menos cuentan.
Compartiendo la comunidad en marcha,
hacia el Reino,
que es utopía y promesa,
pero también realidad,
desde ahora y acá abajo.
Alimentados por la diaria lectura
de la Biblia en oración compartida,
y la Eucaristía,
que nos reúne y anticipa
el gran encuentro esperado.
Realizando la conversión personal diaria
y el cambio continuo
de estructuras sociales
que oprimen, y no liberan,
para hacer el reino de hermanos.
Discerniendo (ay qué palabra difícil)
con lucidez crítica y palabra valiente
los signos y las señales de Dios
en nuestro tiempo,
anunciando y denunciando
lo que en nuestra sociedad
se opone al Reino.

Asumiendo el conflicto
y los riesgos de seguir a Jesús,
madurando en las crisis
y creciendo en fidelidad sincera.
Reviviendo la pasión,
asumiendo la cruz,
sufriendo por Dios y por su causa,
la incomprensión, la soledad, el desprecio
y para algunos, hasta la muerte por el Reino.
Contagiando la alegría,
el humor, la buena onda.
El sentido de la vida,
la apertura a los demás
en continuo ofrecimiento.
No instalarse,
no creer haber llegado,
no tener seguridades
más que Jesús y sus propuestas.
Optar por Jesús.
Optar por el Reino.
Seguir a Jesús
construyendo el Reino.
No discriminar,
perdonar y pedir perdón.
Ser coherentes
entre palabra y acción.
Vivir sin dobleces
entre práctica y contemplación.
Ser libre
de los poderes, del consumo,
de la ambición
y del egoísmo que mata
y ayuda a morir.
Ser libre para el otro
para el que está cerca y el que no conozco,
ser libre para ser solidario
ser libre para crecer en la fe
ser libre para esperar y construir esperanza
ser libre para liberar, ser libre para amar.

Marcelo A. Murúa

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